Participación de la mujer en el campo político en las dos últimas dos décadas

Hoy en día se presume que la barrera de género entre el hombre y la mujer es casi inexistente, que se encuentran en igualdad y equidad de condición. Sin embargo, sabemos que la diferencia aún se encuentra presente, a pesar de todo el trabajo que se viene realizando y presentando, las mujeres siguen en esta constante lucha para que no solo se plantee y muestren soluciones, sino que estas también se lleven a cabo.

En el presente ensayo se pretende reflexionar de forma crítica sobre la participación de la mujer en el campo político. Consideramos que esta reflexión es importante, porque no solo se facilita el acceso a la política; sino también nos permite visualizar una sociedad donde se aplique la igualdad de género en su totalidad y en todos los ámbitos. Para abordar y asumir un compromiso pleno frente a la problemática expuesta es necesario que se acepte que la desigualdad sigue presente y debemos trabajar en ello. Es verdad que como sociedades latinoamericanas emergentes tenemos un papel fundamental en el avance de la participación política de la mujer. Por lo tanto, proponemos que se implementen con más ímpetu nuevas y mejores políticas de género, para que ellas puedan surgir y crecer en el ámbito político sin dificultades con el objetivo que progrese la sociedad. Finalmente, con estas propuestas pretendemos enfrentar a una realidad que retrata las dificultades de la mujer en el campo político y su inminente progreso.

Representación Femenina en el Ámbito Político

Respecto a la participación política de mujer en Latinoamérica, Aiello nos plantea esta situación problemática contrastando los altos y bajos de esta situación. Carlotta Aiello (2011) manifiesta que

“El liderazgo y la participación política de las mujeres están en peligro, tanto en el ámbito local como mundial. Las mujeres tienen poca representación no solo como votantes, también en los puestos directivos, ya sea en cargos electos, en la administración pública, el sector privado o el mundo académico. Esta realidad contrasta con su indudable capacidad como líderes y agentes de cambio, y su derecho a participar por igual en la gobernanza democrática (ONUMUJERES, 2011).”

En relación con lo que manifiesta Carlotta Aiello, es de conocimiento común el potencial por explotar que tiene la mujer en el campo político, pero se sigue desmereciendo su capacidad y su competencia para ejercer los cargos, además que esto pone en riesgo el aumento de representantes mujeres en la política.

Las mujeres en pleno siglo XXI siguen teniendo muchas dificultades en los diferentes ámbitos básicos y pilares para su desarrollo. Poncela y María (2006) menciona “En general, se tiene la idea, producto de estudios y reflexiones, de que los mayores obstáculos para el acceso de las mujeres a puestos políticos están dentro de la estructura política institucional, en especial en los partidos políticos”. El estereotipo político afirma que un hombre es un mejor líder para llevar a un país al desarrollo, lo conceptualizo el propio pueblo a lo largo del tiempo. Esto en consecuencia ha generado que se desvaloricen las capacidades de las mujeres a causa de una cultura machista tradicional aprendida, por ejemplo, las grandes guerras o gobiernos donde en ningún país estuvo liderado por una mujer.

En este sentido, los principales impedimentos para que las mujeres logren un desenvolvimiento ideal vienen desde estigmas y estereotipos, estos afirmados por el machismo y la historia. Según el observatorio de igualdad de género de América Latina y el Caribe (2016) menciona que

Históricamente, la participación de las mujeres en el ámbito público se ha visto limitado por los mandatos y los roles que la misma sociedad patriarcal ha dictaminado a hombres y mujeres. El espacio público ha sido de uso exclusivo a hombres; permitiéndoles a ellos oportunidades de relaciones más amplias y libres. En cambio, a las mujeres, se les delegó el ámbito privado cuya función exclusiva es la reproducción biológica y social; un hecho que les impidió ampliar sus redes de relaciones sociales. Esta situación provocó un impacto significativo, por la escasa participación que ellas tuvieron en el desarrollo comunitario. Dicha realidad ha permitido y ha dado como resultado: un ser social, con las características de ser una mujer sumisa, excluida y estigmatizada, por ella y por los demás. Valoraciones sociales que culturalmente son aceptadas e institucionalizadas.

Desde tiempos memorables la mujer tuvo un papel "secundario" en la participación de ciertas actividades, donde se les consideraba inferiores, irrelevantes e incapaces. Empezando desde los puestos con altos mandos hasta pequeños cargos administrativos. Entonces podemos afirmar que el papel que se le preasignó a la mujer por estereotipos, ideas retrogradas, pensamientos machitas, hizo que las misma tuvieran poca participación en la mayoría de los campos y específicamente en el político. Esto demuestra la precaria situación de desarrollo político de las mujeres en los gobiernos de América Latina; donde los jóvenes se involucren en iniciar el cambio que anteriores generaciones vienen desarrollando para que la mujer deje de ser “subestimada” y logre ingresar no solo al campo político sino a todos los campos de trabajo con equidad.

Estadística sobre la crianza tradicional de la mujer

En las últimas décadas, las diferentes problemáticas que aquejan a las mujeres para su desarrollo provienen desde el hogar y las ideas retrógradas. Poncela y María (2006) argumentan:

“Para alcanzar y ejercer el poder real, las mujeres deben vencer múltiples barreras. Primero, muchas mujeres siguen teniendo la completa responsabilidad de las tareas domésticas y la crianza de niños. En una encuesta realizada a 187 mujeres políticas de 65 países, el 67% de las encuestadas declararon que sus intentos de balancear el tiempo dedicado a compromisos familiares y a las actividades políticas constituían la dificultad principal que debían sobrellevar cuando postulaban su candidatura al Congreso (IPU, 2000). Para poder influenciar el desarrollo económico, político y social de su país, las mujeres tendrán que continuar luchando para ganar acceso a comités poderosos y ministerios relacionados con la política exterior, la economía y las finanzas. Aunque esta situación está cambiando rápidamente, las mujeres siguen siendo relegadas a temas tradicionales.”

Con relación a lo manifestado, las cuotas de género son una gran propuesta implementada hace un buen tiempo en la política latinoamericana, mostrando resultados favorables, sobre todo en el ámbito legislativo, aprobando reformas legislativas y siendo respaldadas por entes internacionales. Esto también se debe al reciente incremento de capital humano femenino; el cual ha tomado las riendas de su propio destino y también se ha preocupado por mejorar su país con iniciativas, pero con muchas dificultades plasmadas en la sociedad y en el sistema político a mejorar.

Por su parte, Donoso y Valdés manifiestan:

El papel de la sociedad civil es promover y hacer posibles el desarrollo y fortalecimiento de la ciudadanía activa y responsable de las decisiones que les afecta. En ello se juega parte importante de la calidad de las organizaciones de la propia sociedad civil. Una sociedad civil protagónica normalmente habla desde la práctica social (en sus más variadas vertientes), lo que constituye uno de sus principales capitales.

En nuestra opinión, la sociedad tiene un papel fundamental para que funcione la equidad de género y la democracia. Al tener la tarea de promover y hacer posible las decisiones que les afectan, para lograr una unidad de organización con interlocución y resolución de conflictos, para hacer esto posible, es necesario la búsqueda de vinculación con el Estado y la participación individual de cada ciudadano para realizar un trabajo en conjunto en la imparcialidad y la igualdad de oportunidades.

Con la actual situación que aqueja la participación política de la mujer en Latinoamérica, afianzamos los cambios generados con las reformas de las cuotas de género en la política, estas deben seguir forjando cambios. Además, proponemos que se deben seguir desarrollando nuevos programas o proyectos de ley, para que las mujeres de pueblos o localidades pequeñas obtengan más facilidades al postular a cargos políticos.

El constante y retrógrado machismo ha ocasionado que las mujeres latinoamericanas tengan pocas opciones de participar en política porque dedican más tiempo a sus compromisos familiares o sus otros intereses, y son escazas las veces que toman la decisión a dedicarse de lleno y al poco apoyo que reciben. Poncela y María, (2006) argumentan:

“Para alcanzar y ejercer el poder real, las mujeres deben vencer múltiples barreras. Primero, muchas mujeres siguen teniendo la completa responsabilidad de las tareas domésticas y la crianza de niños. En una encuesta realizada a 187 mujeres políticas de 65 países, el 67% de las encuestadas declararon que sus intentos de balancear el tiempo dedicado a compromisos familiares y a las actividades políticas constituían la dificultad principal que debían sobrellevar cuando postulaban su candidatura al Congreso (IPU, 2000). Para poder influenciar el desarrollo económico, político y social de su país, las mujeres tendrán que continuar luchando para ganar acceso a comités poderosos y ministerios relacionados con la política exterior, la economía y las finanzas. Aunque esta situación está cambiando rápidamente, las mujeres siguen siendo relegadas a temas tradicionales.”

No hay duda, que hoy en día las diferentes iniciativas y reformas al sistema educativo, nos ha permitido progresar contra este tipo de ideologías retrógradas y que no aportan absolutamente en nada. La reforma política que ha supuesto la cuota de género, la nueva educación y equidad de género, ha ocasionado que la sociedad tenga que asumir un nuevo papel, con el cual aportara al desarrollo y fortalecimiento del crecimiento de la mujer en todos los ámbitos, sobre todo en el político. Según Donoso y Valdés:

“El papel de la sociedad civil es promover y hacer posibles el desarrollo y fortalecimiento de la ciudadanía activa y responsable de las decisiones que les afecta. En ello se juega parte importante de la calidad de las organizaciones de la propia sociedad civil. Una sociedad civil protagónica normalmente habla desde la práctica social (en sus más variadas vertientes), lo que constituye uno de sus principales capitales.”

Con este tipo de iniciativas, iniciaremos el gran cambio que esta sociedad y la mujer necesita, el cual viene pidiendo hace muchos años, para poder convivir en un mundo con equidad y de igualdad.

A lo largo del ensayo hemos de reconocer que la participación de la mujer en el campo político conforma una problemática muy compleja con diferentes matices en los cuales se puede actuar y tiene un vasto crisol de perspectivas. En esta situación, hemos venido sosteniendo que la sociedad tiene un rol fundamental; por eso hemos buscado dar respuesta a la siguiente incógnita: ¿Cuáles son las dificultades acceder e incorporarse al campo político? Ante esta pregunta asumimos que los ciudadanos, frente a la poca y difícil participación de la mujer en el campo político, deben cambiar ideales, apoyar la igualdad de género y sus diferentes propuestas, a fin de cambiar la mentalidad tradicional y machista que permitan mejorar la sociedad con valores e igualdad. Es primordial comprender que el compromiso de la sociedad al cual incentivamos a ignorar las ideas retrógradas y machistas. Creemos que las acciones de cada ciudadano son trascendentales, estos deben buscar la manera de apoyar, incentivar los diferentes proyectos para impulsar la equidad de género y de esta forma abrir paso a la mujer a integrarse al campo político. Por eso se debe pensar en erradicar los pensamientos "antiguos y obsoletos" desde el "hogar" y el principal recinto estudiantil que sería la escuela. Todos podemos iniciar el cambio, y más aún con ayuda del estado.

Referencias

Donoso, A., y Valdés, T. (2007). Participación política de las mujeres en América Latina Informe Regional. Santiago de Chile: Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción para el Desarrollo AC.

Fassler, D. C. (2007). Desarrollo y participación política de las mujeres. Unam. Mx. http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/coediciones/20100826110451/22Fassler.pdf

Liderazgo y participación política. (2010). ONU Mujeres. Recuperado el 8 de abril de 2023, de https://www.unwomen.org/es/what-we-do/leadership-and-political-participation

Poncela, F., y María, A. (2006). Mujeres y política en América Latina: dificultades y aceptación social. Argumentos (México), 19(51), 117–142. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S018757952006000200005&lng=es&tlng=es

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